Cuando se crea una sociedad limitada (SL) en España, uno de los primeros pasos fundamentales es abrir una cuenta bancaria a nombre de la empresa. En esta cuenta se deberá depositar el capital social inicial (habitualmente mínimo 3.000 € para una SL estándar) y posteriormente servirá para gestionar los cobros, pagos y obligaciones financieras de la nueva compañía. Elegir bien el banco puede ahorrarle a la empresa muchos costes y problemas a futuro. En especial para microempresas (menos de 1 millón de € de facturación) y emprendedores que inician su primera sociedad, es clave encontrar una cuenta sin comisiones abusivas, con facilidades operativas y que cumpla con los requisitos legales (por ejemplo, facilitar el pago de impuestos).
Hoy en día, el mercado ofrece tanto bancos tradicionales (con sucursales físicas y amplia oferta de servicios) como nuevos bancos digitales o “neobancos” enfocados en pymes y autónomos. En este documento técnico analizaremos en profundidad qué opciones existen en España para abrir la cuenta de una nueva sociedad limitada, cuáles son las condiciones, comisiones, requisitos y consejos prácticos para tomar la mejor decisión. Todo ello enfocado en las necesidades de emprendedores y pequeños negocios, con un lenguaje claro y un estilo cercano (¡pero riguroso!) que no te haga sentir que esto lo escribió una IA.
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Banca tradicional vs. neobancos para una nueva empresa
Al buscar un banco para tu nueva empresa, encontrarás dos tipos principales de entidades: los bancos tradicionales de toda la vida y las nuevas soluciones financieras 100% digitales (a menudo llamadas neobancos o fintech). Ambas alternativas pueden servir para una sociedad limitada, pero tienen características muy distintas:
Bancos tradicionales: Son los grandes bancos establecidos en España (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter, etc.). Ofrecen una amplia red de sucursales y cajeros, asesoramiento personal y un catálogo completo de productos (cuentas, tarjetas, créditos, TPV, seguros, etc.). Suelen tener la ventaja de la confianza y solidez, y en muchos casos una relación histórica con empresas. Tradicionalmente cobraban comisiones por muchos servicios, pero en los últimos años han lanzado cuentas para pymes sin comisiones para competir con los nuevos actores. La apertura de cuenta en un banco tradicional a veces requiere visitar la oficina o seguir ciertos protocolos (sobre todo para entregar documentación de la empresa), aunque algunos permiten iniciar el proceso online. Son ideales si valoras tener una oficina física donde acudir, o si piensas que tu empresa necesitará servicios como financiación bancaria (préstamos, líneas de crédito) en el futuro.
Neobancos y bancos digitales: Son entidades financieras recientes, muchas sin oficinas físicas, que operan a través de aplicaciones móviles y web. En España, varios neobancos se han enfocado en facilitar la vida a autónomos y pequeñas empresas. Ejemplos son Qonto, Revolut Business, Wise Business, N26 (Business), Bunq, Finom, Vivid u otros. Sus ventajas suelen ser procesos de alta muy rápidos y 100% online, comisiones bajas o nulas en mantenimiento, y herramientas digitales avanzadas (por ejemplo, integración con programas de facturación, posibilidad de tener múltiples tarjetas o subcuentas, gestión de gastos en equipo, cambios de divisa baratos, etc.). Sin embargo, hay que considerar algunas limitaciones: no suelen ofrecer productos de crédito tradicionales (préstamos, pólizas de crédito) ni servicios presenciales, y en algunos casos no están reconocidos para ciertos trámites oficiales (un punto crítico que veremos más adelante respecto a Hacienda). Además, algunos neobancos no tienen licencia bancaria plena en España, sino licencia de entidad de pago o similar, lo cual implica que no pueden emitir certificados de depósito de capital social ni ofrecen garantías de depósito tradicionales (aunque mantienen fondos segregados por seguridad). Pese a estas limitaciones, muchos emprendedores combinan un neobanco para la operativa diaria rápida y barata, con un banco tradicional para cubrir otras necesidades (por ejemplo, tener acceso a financiación o cumplir ciertos trámites). La elección dependerá de las prioridades de tu negocio.
En resumen, no hay una respuesta única: un banco tradicional puede darte solidez, servicios completos y facilidades para trámites oficiales, mientras un neobanco puede darte agilidad, ahorro de tiempo y costes menores en el día a día. Nada impide que uses ambos: por ejemplo, mantener una cuenta en un banco clásico (sin costes) para ciertas operaciones, y otra en un fintech que te ofrezca ventajas en pagos internacionales o gestión digital. Lo importante es conocer qué ofrece cada uno y cómo encaja con tu empresa.
Requisitos y proceso para abrir la cuenta de una sociedad limitada
Abrir una cuenta bancaria para una sociedad limitada nueva implica reunir cierta documentación y seguir un proceso que difiere ligeramente del de abrir una cuenta personal. Dado que la SL es una persona jurídica independiente, el banco debe verificar la existencia legal de la empresa y la identidad de sus representantes. Los pasos típicos y requisitos son:
Constitución de la sociedad: Primero, debes haber iniciado los trámites de constitución. Habitualmente, se reserva el nombre de la sociedad en el Registro Mercantil y se redactan los estatutos. Para poder abrir la cuenta, algunas entidades solicitan el certificado de denominación social (que acredita que tienes un nombre reservado para tu SL). También es común que debas haber obtenido un CIF provisional para la empresa (el NIF de la sociedad, que se solicita a Hacienda al iniciar la constitución).
Depósito del capital social: La ley exige que el capital social mínimo (3.000 € en las SL ordinarias) esté desembolsado en una cuenta a nombre de la sociedad en constitución. Por tanto, tendrás que abrir una cuenta específica para efectuar este ingreso inicial. Muchos bancos tradicionales ofrecen una “cuenta de constitución” para tal fin. En esta fase, como la sociedad aún no está inscrita formalmente, el titular figurará como “Sociedad en constitución [Nombre SRL]” o similar, y los autorizados serán los promotores (socios/administradores) que la abren. Deberás llevar el dinero del capital (en efectivo o mediante transferencia desde otra cuenta) para depositarlo.
Documentos habituales que pide el banco: Aunque cada entidad tiene su lista, generalmente te solicitarán:
Certificado de identidad fiscal (CIF/NIF) de la sociedad – inicialmente el provisional.
Escritura de constitución y estatutos de la sociedad (o borrador si estás en el paso previo al notario, dependiendo del banco).
DNI/NIE de los socios o administradores que vayan a figurar como autorizados en la cuenta.
Documento acreditativo de la representación: si quien abre la cuenta no es directamente el administrador sino un apoderado, habrá que mostrar el poder notarial correspondiente.
En algunos casos, podrían pedir justificantes de actividad (por ejemplo, modelo 036 de alta en Hacienda, o un documento que detalle la actividad económica prevista) y comprobante de domicilio de la empresa.
Una declaración de titulares reales (beneficiarios últimos de la sociedad) por temas de prevención de blanqueo.
No es necesario que aportes todo lo anterior en todas las entidades, pero conviene tener a mano estos papeles. Muchos bancos tradicionales requieren ver la escritura de constitución ya otorgada por notario para activar definitivamente la cuenta a nombre de la SL una vez inscrita, aunque te hayan dejado depositar el capital antes. Es decir, suele haber dos visitas: una para abrir la cuenta y depositar el capital con la sociedad “en constitución” y obtener el certificado de ingreso, y otra después de firmar la escritura y obtener el CIF definitivo, para entregar copias de esos documentos y convertir la cuenta en operativa al 100%.
Certificado de depósito: Tras ingresar el capital, el banco emitirá un certificado de depósito de capital social, documento que el notario te exigirá el día de la firma de la constitución de la empresa. Este certificado prueba que los socios han aportado los fondos acordados. Es importante preguntar al banco cuánto tardan en emitir este certificado y qué costo tiene (lo habitual es que sea gratuito, pero mejor confirmarlo).
Cuenta operativa: Una vez la sociedad esté inscrita en el Registro Mercantil y cuente con su NIF definitivo, notifica al banco. La cuenta pasará a estar a nombre de la sociedad ya constituida; podrás solicitar las tarjetas de débito/crédito empresariales, chequeras si fueran necesarias, dar de alta la banca online con las credenciales de empresa, etc. Desde ese momento la cuenta funcionará como la de cualquier empresa: permitirá domiciliar pagos, hacer transferencias, gestionar cobros, etc.
Nota: Los neobancos y bancos online también requieren identificar a la empresa y sus representantes. En su caso, el proceso suele ser mediante subida de documentos escaneados a la plataforma y videollamada o procedimientos digitales para verificar la identidad. Ten en cuenta, no obstante, que algunos neobancos no permiten abrir cuentas a sociedades en constitución (porque legalmente para el depósito de capital se exige una entidad de crédito tradicional). Por ejemplo, Qonto, un neobanco muy popular entre startups, no puede emitir un certificado de depósito de capital válido ante notario al no ser banco tradicional; ellos ofrecen soluciones alternativas (como aportar el capital social más tarde por medios diferidos), pero no sirven para quienes quieren hacer el proceso estándar. En cambio, la mayoría de bancos tradicionales sí permiten el depósito y certificado sin problema. Por eso, si optas por empezar con un banco digital, confirma este punto; quizás necesites usar un banco tradicional solo para el trámite inicial del capital social y luego ya operar con el neobanco elegido.
Comisiones y condiciones: qué tener en cuenta en una cuenta empresa
Una de las mayores preocupaciones de cualquier emprendedor son las comisiones bancarias, ya que pueden ser un gasto fijo importante especialmente cuando el volumen de la empresa es pequeño. Por suerte, la competencia en el sector ha hecho que sea posible encontrar cuentas para empresas sin comisiones de mantenimiento ni administración, incluso en bancos grandes. Sin embargo, conviene revisar las condiciones asociadas y otros posibles costes “ocultos”. Aquí van los puntos clave a valorar:
Comisión de mantenimiento y administración: Es la cuota por tener la cuenta abierta y operativa. Lo ideal es elegir una cuenta que no cobre nada por mantenimiento, y muchas entidades ya lo ofrecen para pymes. Por ejemplo, BBVA, Santander, Sabadell, CaixaBank, Bankinter y otros tienen cuentas específicas para empresas sin comisión de mantenimiento (0 €) y además sin condiciones estrictas (es decir, no exigen saldos mínimos ni ingresos regulares obligatorios). No obstante, en algunos casos la gratuidad es promocional por un periodo (por ejemplo, 6 meses o 1 año sin comisiones para nuevos clientes) o depende de que se cumplan ciertos requisitos a posteriori. Lee la letra pequeña: algunas cuentas “sin comisiones” requieren pasado el periodo inicial que la empresa domicilie ciertos pagos, o mantenga un saldo medio determinado, o contrate algún producto adicional, para seguir exenta de comisiones. Nuestro consejo es buscar ofertas sin comisiones permanentes o, al menos, sin condiciones difíciles de cumplir. Por suerte, para microempresas hay bastantes opciones.
Tarjetas de débito y crédito: Casi todas las cuentas para empresas ofrecen al menos una tarjeta de débito asociada. Fíjate si cobra comisión de emisión o renovación. En la actualidad, en las cuentas pyme promocionadas suelen dar la tarjeta gratis (por ejemplo, Santander One Empresas Debito, Tarjeta Negocios BBVA, etc., sin coste). Si necesitas tarjetas de crédito empresariales (para pagar proveedores aplazando pagos, etc.), verifica si la cuenta las incluye gratis o cuál es su coste anual. Varias entidades dan una tarjeta de crédito gratis el primer año (a veces para siempre). También comprueba cuántas tarjetas puedes obtener sin coste (por ejemplo, si tienes varios empleados que requieran tarjetas corporativas).
Transferencias y operaciones básicas: Para una empresa pequeña es crucial que las transferencias SEPA (nacionales y zona euro) sean gratuitas, al menos si se hacen por banca online. Hoy día la mayoría de bancos no cobran por las transferencias ordinarias en euros realizadas por Internet. No obstante, las transferencias inmediatas podrían tener comisión en algunos casos, y las transferencias internacionales fuera de SEPA casi seguro que conllevan gastos (en banco tradicional, a veces altos). Si tu empresa va a operar con pagos internacionales frecuentes, podría convenir un servicio tipo Wise o Revolut Business que ofrece transferencias internacionales más baratas. En cuanto a domiciliaciones de recibos, normalmente no tienen coste extra. Ingresar cheques en cuenta empresarial suele ser gratuito o con coste mínimo (muchos ya ni usan cheques, pero por si acaso). Retirar efectivo en cajeros: si es débito en cajeros de la propia entidad, no suele tener comisión; en cajeros de otros bancos, pueden cobrarte (las cuentas de empresa no siempre tienen las mismas redes gratuitas que las personales, infórmate en tu banco). De todos modos, una microempresa raramente saca mucho efectivo; al contrario, quizá necesites ingresar efectivo (por ventas en metálico), en cuyo caso un banco con sucursal es útil. Algunos bancos tradicionales cobran comisión por ingreso de efectivo en ventanilla si lo hace un tercero, pero si lo hace un autorizado de la empresa normalmente no hay problema.
Condiciones para bonificar comisiones: Ya mencionamos que lo mejor es no tener condiciones, pero si las hay, típicamente podrían ser: mantener un saldo medio mensual (ej. 5.000 €), domiciliar impuestos o seguros sociales, realizar al menos X movimientos/trimestre, o tener contratado un TPV o seguro con el banco. Estas condiciones varían. Por ejemplo, en algunas cuentas “PRO” de bancos te piden saldo medio de 2.000 € o gasto con tarjetas para evitar comisiones. Si sabes que tu empresa no siempre podrá cumplirlos, mejor optar por una cuenta sin condiciones. En cambio, si la condición es algo que harás de todas formas (p.ej. domiciliar los impuestos trimestrales), entonces cumplirla no te costará nada y podrás beneficiarte de la bonificación.
Remuneración y ventajas: Un punto interesante es que algunos bancos están ofreciendo rentabilidad sobre el saldo de la cuenta o bonos por hacerse cliente, incluso para empresas. Por ejemplo, Bankinter ofrece una cuenta para nuevas empresas que remunera hasta un 5% TAE el primer año (hasta un límite de saldo), y ~1-2% el segundo, lo cual puede generar unos euros extra si mantienes dinero en la cuenta. Banco Sabadell con su Cuenta Expansión Negocios Online ha ofrecido 2% TAE de interés el primer año hasta 20.000 € de saldo, más cashback en ciertos pagos. Abanca en algún momento llegó a dar bonificaciones en efectivo (ej. ~300 €) por domiciliar la cuota de autónomos o seguros, aunque esas promos suelen ser para autónomos persona física. En cualquier caso, no elijas solo por la remuneración, pero es un aliciente a considerar si piensas tener liquidez o simplemente quieres maximizar cada euro. Otros beneficios a revisar: descuentos en combustible, en servicios para empresas, seguros gratuitos asociados (por ejemplo, algunos incluyen seguro de accidentes de viaje), etc. Estas ventajas pueden no ser determinantes pero suman valor.
Servicios adicionales: Más allá de la cuenta en sí, piensa en qué servicios bancarios puede necesitar tu empresa en el corto o medio plazo. ¿Requerirás un TPV (terminal de punto de venta) para cobrar con tarjeta? ¿Anticipar facturas, confirmar pagos, avales, leasing…? Los bancos tradicionales ofrecen todo eso, a veces con condiciones especiales si ya tienes la cuenta con ellos (por ejemplo, TPV gratuito 12 meses para nuevos clientes, ofertas en préstamos para quien domicilia con ellos, etc.). Un neobanco en cambio probablemente no te dé un TPV físico (aunque hay fintechs especializadas en TPV que podrías usar independientemente). Si tu negocio es principalmente online o de servicios, quizá no necesites nada especial. Pero si vas a vender en tienda física, por ejemplo, tener todas las soluciones integradas en el mismo banco puede ser cómodo (cuenta + TPV + financiación del banco para tus clientes, etc.). En este sentido, bancos como CaixaBank o Santander se destacan en paquetes para comercios (incluyendo pagos aplazados para compradores, multi-moneda, etc., integrados con la cuenta).
En definitiva, compara no solo la ausencia de comisiones, sino también qué te piden a cambio y qué extras te dan. Para una microempresa, normalmente la prioridad es pagar lo mínimo en servicios bancarios y tener la operativa cubierta (transferencias, tarjetas, cobros/pagos básicos). Por suerte, hoy es posible con varias entidades sin coste. En la siguiente sección veremos concretamente algunos de los mejores bancos tradicionales para abrir la cuenta de tu nueva sociedad, y luego las mejores opciones fintech o digitales, con sus pros y contras específicos.
Bancos tradicionales recomendados para microempresas (SL nuevas)
Actualmente en España los principales bancos han adaptado sus cuentas para atraer a pymes y emprendedores, con condiciones muy favorables. Aquí destacamos algunos bancos tradicionales y sus cuentas empresa más interesantes para una sociedad limitada nueva:
BBVA – Cuenta Empresas Bienvenida: BBVA ofrece una cuenta 100% online sin comisiones ni condiciones para pymes que se den de alta como nuevos clientes (facturación < 5 millones €). Desde el inicio es 0 € mantenimiento, sin exigir saldo mínimo ni domiciliar nómina o similares. Incluye tarjeta de débito Negocios gratis (y posibilidad de crédito sin anualidad), transferencias online SEPA gratis, ingresos de cheques gratis, etc. Permite realizar toda la operativa por app (BBVA es muy potente digitalmente) y también dispones de oficinas si las necesitas. Un punto fuerte: BBVA está adherido a los convenios con Hacienda y Seguridad Social, por lo que puedes domiciliar impuestos, pagos de IVA, retenciones, así como recibir devoluciones de AEAT o bonificaciones de Seguridad Social sin problemas (algo que no todos los bancos permiten, como veremos luego). Además BBVA ofrece servicios añadidos útiles: un TPV móvil Android gratis 12 meses si lo necesitas para tu negocio, acceso a financiación preferente el primer año, descuentos en gasolina, etc. Es una de las opciones más sólidas y equilibradas, combinando lo mejor de un banco tradicional (red de 4.500 cajeros, servicios completos) con la facilidad de un fintech (apertura online rápida, buena app, 0 comisiones). Ideal para emprendedores que quieren simplicidad pero sin renunciar a nada importante.
Banco Santander – Cuenta Empresas (Cuenta Negocios): Santander tiene la Cuenta Negocios para Empresas destinada a pymes con facturación anual inferior a 2 millones €. Es una cuenta sin comisión de mantenimiento y sin requisitos (TIN 0%, TAE 0%). Incluye tarjeta débito Santander One Empresas gratuita (sin emisión ni mantenimiento). Ofrece la operativa básica sin coste y el respaldo de uno de los bancos más grandes. La apertura de esta cuenta se realiza en oficina (Santander permite abrir online solo la versión para autónomos individuales, pero para sociedades piden acudir a una sucursal). A cambio, contarás con una atención personalizada y puedes acceder a todos los productos Santander (anticipos de facturas, créditos, leasing, seguros, etc.). Santander también está adherido a los sistemas de domiciliación de impuestos y pagos a organismos, así que tu empresa podrá tramitar pagos de tributos o recibir ayudas oficiales a través de esta cuenta sin inconvenientes. Es una buena elección si valoras tener un gestor en la oficina que conozca tu negocio. No tiene remuneración en cuenta, pero a veces realizan campañas para nuevos clientes de empresa (por ejemplo, X meses gratuitos de algún servicio, etc.). En resumen, es una cuenta cero comisiones en un banco muy sólido, con la única pega de tener que realizar algunos trámites de alta de forma presencial.
Banco Sabadell – Cuenta Expansión Negocios / Cuenta Online: Banco Sabadell históricamente ha sido muy enfocado a empresas y actualmente ofrece también cuentas sin comisiones para nuevos negocios. En particular, la Cuenta Online Sabadell Negocios es una cuenta para autónomos y empresas con cero comisiones y cero condiciones, pensada para gestionar todo por internet. Sabadell incluso ha publicitado en 2024-2025 una rentabilidad del 2% TAE el primer año para nuevos clientes (saldo hasta 20.000 €), y un cashback de hasta 120 € por domiciliar ciertos pagos (por ejemplo, la cuota de autónomo, aunque en el caso de SL no aplica exactamente igual). La cuenta incluye transferencias gratuitas por banca digital, tarjetas Business Mastercard de débito y crédito sin comisiones de emisión ni mantenimiento, y acceso a servicios como Sabadell Wallet, Bizum, etc. Sabadell permite abrir la cuenta de empresa online (en algunos casos puede requerir videollamada para verificar documentos). Otra ventaja es que Sabadell tiene una oficina asignada y gestores por si necesitas tratar algo en persona, pero la idea es que puedas funcionar sin pisar la sucursal si no quieres. Es muy valorada por emprendedores por su trato especializado (tienen gestores de pymes que te pueden orientar) y por su tradición de apoyo a startups. En definitiva, Sabadell es una opción muy completa: sin costes, con remuneración promocional, y con servicio bancario tradicional disponible cuando lo necesites.
Bankinter – Cuenta Empresas: Bankinter ha ganado mucho terreno entre las pequeñas empresas gracias a su cuenta remunerada. Su cuenta para pymes nuevas ofrece un 3% TAE de interés el primer año (1.5% el segundo) sobre saldo hasta un límite (suele ser hasta 5.000 € o 10.000 € de saldo remunerable, lo que puede generar un extra de 150-300 € el primer año, nada mal). Además, no cobra mantenimiento siempre que se cumplan unas condiciones sencillas (por ejemplo, domiciliar impuestos y seguros sociales, o mantener un pequeño saldo medio). Las transferencias SEPA online son gratis, y dan dos cuentas adicionales sin coste por si necesitas separar fondos (por ejemplo, una subcuenta para impuestos apartados, etc.). Incluye tarjeta de empresa gratis. La pega es que Bankinter no tiene tantas oficinas como los bancos anteriores, pero sí operativa online sólida y atención telefónica muy buena. Es ideal si te interesa rentabilizar el dinero de la empresa y no te importa cumplir las condiciones (que suelen ser razonables). Muchas startups eligen Bankinter para aprovechar ese 3% anual en caja, lo cual en épocas de tipos bajos era muy atractivo – hoy en día sigue siendo de las rentabilidades más altas ofrecidas por una cuenta a la vista para empresas.
CaixaBank – Cuenta Negocios: CaixaBank (La Caixa) también dispone de cuentas específicas para negocios sin comisiones de mantenimiento. En su caso, suelen enmarcarlo dentro del Programa «Día a Día» para empresas, que conlleva vincularse en ciertos productos. Sin embargo, recientemente han ofrecido Cuenta Negocio sin comisión, incluyendo dos tarjetas Visa gratis (débito y crédito) y servicios pensados para comercios. Por ejemplo, facilitan la vida a negocios que cobren con tarjeta ofreciendo opciones como cobro en distintas monedas (por si tienes clientes extranjeros y quieres aceptar pagos en su moneda) o pago fraccionado para tus clientes, todo integrado en el TPV de Caixa. Este banco destaca en soluciones de cobro (es líder en TPVs) y en financiación ICO, subvenciones, etc., así que si tu empresa va a requerir ese tipo de apoyo, puede ser interesante. La operativa online con CaixaBank es correcta (tienen CaixaBankNow para empresas), aunque quizás su app no es tan premiada como la de BBVA. En cualquier caso, elegir CaixaBank suele venir motivado porque tienes una oficina cercana y prefieres su trato, o porque ya eras cliente personalmente y confías en ellos. Si logras la exención de comisiones (hablando con su gestor empresa o cumpliendo los criterios que pidan), tendrás un banco robusto. Solo recuerda confirmar que efectivamente no te apliquen costes mensuales; a veces Caixa exige cierta vinculación (por ejemplo, domiciliar nóminas de empleados, seguros, etc. con ellos para bonificar). Negocia ese apartado al abrir la cuenta, muchos emprendedores lo consiguen.
Otros bancos regionales o especializados: Además de los grandes, hay bancos medianos que pueden ser buena opción según tu zona o preferencias. Abanca, por ejemplo, en Galicia y otras regiones ha captado autónomos con cuentas sin comisiones y incluso bonificaciones en efectivo. Cajamar (cooperativa) también ofrece cuentas para pymes sin coste con algunos requisitos fáciles. Ibercaja tiene cuenta para negocios que, dependiendo de la negociación, puede quedar sin comisiones. ING tenía una cuenta Negocios orientada a autónomos, pero para sociedades limitadas no ha sido tradicionalmente una opción (conviene verificar si ING España ya permite cuentas de empresa; hasta hace poco solo autónomos y empresas grandes bajo banca corporativa). Openbank (del grupo Santander) principalmente atiende particulares; su producto para empresas es limitado (no está enfocado a SL pequeñas). En general, casi cualquier banco puede abrir una cuenta a tu sociedad, pero queremos centrarnos en los que se han demostrado más amigables para un pequeño emprendedor en cuanto a costes y facilidades.
Como ves, los bancos tradicionales se han puesto las pilas: es posible llevar una cuenta empresarial sin pagar comisiones, aprovechando a la vez la seguridad de la banca de siempre. La competencia entre ellos también puede ser una ventaja para ti: no temas comparar ofertas y preguntar en varios bancos qué te ofrecen como nuevo cliente pyme. Muchas condiciones son negociables, especialmente si tu empresa puede generar movimiento (aunque sea poca facturación, todos quieren atraer nuevos negocios con potencial de crecer).
Opciones de neobancos y cuentas online para empresas
Además de los bancos de siempre, es muy recomendable evaluar los neobancos y servicios fintech diseñados para pequeñas empresas. Estas plataformas suelen tener costes muy bajos, interfaces modernas y algunas funcionalidades que incluso la banca tradicional envidia. Sin embargo, también hay precauciones a tener en cuenta (principalmente en el ámbito de los trámites con Hacienda, que trataremos en la siguiente sección). A continuación, mencionamos algunas de las opciones digitales más populares entre emprendedores en España:
Qonto: Es posiblemente el neobanco más conocido para pymes en España, orientado 100% a negocios (no tiene clientes particulares). Qonto ofrece cuentas con IBAN español (ES), gestión totalmente online y varias características potentes: puedes tener múltiples cuentas dentro de tu empresa (subcuentas para separar impuestos, gastos, etc.), emitir tarjetas Mastercard tanto físicas como virtuales para ti y empleados, establecer límites y aprobaciones de gastos, e incluso usar su herramienta contable integrada (permite adjuntar tickets, categorizar gastos, exportar a programas de contabilidad, etc.). Su soporte al cliente es bastante ágil (prometen resolver dudas en minutos) y en general está muy enfocado a nuevas empresas y startups. ¿Inconvenientes? A diferencia de los bancos tradicionales, Qonto funciona por planes de suscripción mensuales (no es gratuito): tiene distintos niveles según el tamaño de la empresa, partiendo de unos ~9 € al mes para autónomos o pequeños negocios (plan básico) y más para planes con más usuarios o servicios. Otro punto es que no ofrece productos de crédito (no te va a dar un préstamo, aunque colabora con financieras externas a veces). Y, como mencionamos antes, no sirve para depositar el capital social inicial porque no puede emitir el certificado legal (aunque Qonto propone alternativas legales como la constitución con capital diferido). La gran noticia positiva es que, recientemente, Qonto se convirtió en la primera entidad no bancaria en ser colaboradora de la Agencia Tributaria española. Esto significa que, a partir de 2024, los clientes de Qonto pueden domiciliar y pagar impuestos directamente desde su cuenta Qonto igual que lo harían con un banco tradicional (Hacienda auditó su plataforma y le dio luz verde). Por tanto, Qonto ha superado una de las barreras principales que tenían los neobancos en España. Si estás dispuesto a pagar una pequeña cuota mensual a cambio de todas sus ventajas operativas, Qonto es de lo mejor en banca digital para empresas.
Revolut Business: Revolut es otro gigante fintech europeo conocido por sus cuentas personales, pero que también ofrece cuentas para empresas. En su versión Business, Revolut permite tener multidivisa (saldo en varias monedas), hacer pagos internacionales con comisiones muy bajas y tarjetas físicas/virtuales para el equipo. Tienen un plan gratuito para empresas pequeñas, aunque con funcionalidades limitadas (por ejemplo, un número acotado de transferencias internacionales sin coste, etc.), y planes de pago superiores si necesitas más volumen. La desventaja principal para una SL española es que Revolut Bank opera con licencia bancaria europea, pero actualmente la cuenta viene con un IBAN de Lituania (LT). Aunque funciona perfectamente para pagos SEPA, no está en la lista de bancos colaboradores de Hacienda. De hecho, no podrás domiciliar impuestos o seguros sociales directamente desde un IBAN de Revolut y, tal como advertía BBVA en su información, Revolut no es compatible con esos servicios de la Administración. Esto no impide que uses Revolut Business para el día a día, pero tendrás que buscar alternativas para cumplir con las obligaciones fiscales (pago de IVA, retenciones, etc.). Otra consideración es que Revolut no tiene oficinas (todo es vía chat/app) y, si bien suele funcionar bien para transferencias, cuando hay incidencias algunos usuarios extrañan tener un gestor al teléfono. A favor: es muy bueno si tu empresa necesita operar internacionalmente; puedes convertir moneda al tipo de cambio real y enviar/recibir fondos de muchos países con gran rapidez. En resumen, Revolut Business es un complemento excelente para negocios con alcance global, pero quizás no debería ser tu única cuenta empresarial en España debido al tema de Hacienda y la falta de ciertos servicios locales.
Wise Business: Wise (antes conocido como TransferWise) ofrece una cuenta multi-divisa para empresas que en realidad no es exactamente un banco, sino una plataforma de pagos internacionales. Sin embargo, permite tener coordenadas bancarias locales en múltiples países (te dan IBAN europeo, cuenta en Reino Unido, EE.UU., Australia, etc., todo vinculado a tu empresa) y mover dinero entre divisas con comisiones muy bajas, siempre usando el tipo de cambio real. La cuenta de Wise no tiene coste de apertura ni mantenimiento; básicamente pagas comisiones solo cuando haces transferencias o conviertes moneda, y estas comisiones son transparentes y normalmente más baratas que un banco tradicional utilizando SWIFT. Wise Business es fantástico si tu empresa va a cobrar o pagar en el extranjero con frecuencia, porque optimizarás tiempos y fees. También ofrece una tarjeta de débito para gastar en diferentes monedas. Ahora bien, no tiene IBAN español, el IBAN que dan para euros suele ser belga (BE). Y tampoco es un banco colaborador para Hacienda ni ofrece productos como préstamos. Es más bien una herramienta financiera complementaria. Podrías, por ejemplo, usar Wise para tus transacciones internacionales y mantener un banco local para tus cuestiones domésticas. Muchos emprendedores tech hacen esto. Wise tiene además integraciones por API que permiten automatizar pagos desde tus sistemas si eres un poco más avanzado. Pero si tu negocio es 100% local y en euros, quizá sus ventajas no sean tan evidentes frente a un banco que ya ofrece transferencias SEPA gratis.
Bunq Business: Bunq es un neobanco originario de los Países Bajos que se ha posicionado con fuerza en varios países europeos, España incluido. Bunq obtuvo licencia para operar con IBAN español recientemente, lo que significa que tu cuenta Bunq Business puede empezar por ES, algo valioso para ciertas gestiones. Este banco digital se destaca por la flexibilidad y automatización: puedes crear hasta 25 subcuentas con distintos IBAN, lo cual es genial para separar partidas (ejemplo: una subcuenta para impuestos, otra para nóminas, etc., facilitando la organización financiera). También ofrece cashback del 1% en pagos con tarjeta de crédito Business, herramientas como escaneo automático de facturas para registrar gastos, clasificación inteligente de transacciones (te categoriza los movimientos para la contabilidad) e incluso automatización del cálculo de IVA (te sugiere cuánto reservar por IVA en cada ingreso, etc.). Bunq es muy innovador en funciones. Tiene planes de suscripción desde unos 7,99 € al mes (plan Core) hasta ~18,99 € al mes (plan Elite) según las necesidades: el precio determina cuántos usuarios puedes tener, cuántas tarjetas físicas, límites de transacciones sin comisión, etc. La cuenta básica gratuita de bunq existe pero es bastante limitada (orientada más a autónomos individuales y sin tarjetas físicas). Como contra, bunq tampoco ofrece por ahora productos de financiación tradicionales ni, que se sepa, figura aún entre las entidades colaboradoras de la AEAT (habría que verificar si con el IBAN español planean integrarse, de momento no es público). En resumen, bunq Business es excelente si quieres una banca digital avanzada para gestionar tu pyme de forma moderna, siempre que no te importe pagar una mensualidad a cambio de sus características premium.
Otros: Existen otras opciones fintech más de nicho. Por ejemplo, Finom (empresa europea fintech) que combina cuenta + facturación, orientada a freelancers y pequeñas empresas, con IBAN europeo y reembolsos en ciertas compras (hasta 3% en planes premium). Vivid Money Business (derivado de Vivid, que ofrece cashback elevado en compras, cuentas remuneradas, etc., aunque su foco principal ha sido autónomos individuales). Plataformas de gestión de gastos corporativos como Pleo o Payhawk, que no son cuentas bancarias per se sino soluciones para distribuir tarjetas a empleados, controlar gastos y luego liquidarlos contra tu cuenta principal. Estas últimas pueden ser útiles complementos si tu empresa crece en personal. Sin embargo, para arrancar con una nueva sociedad, quizá lo más práctico es centrarse en uno o dos bancos/neobancos principales que cubran tus necesidades básicas, y ya luego incorporar herramientas adicionales si se requieren.
Importante: Antes de decantarte por un neobanco como única cuenta, asegúrate de entender las limitaciones legales y prácticas. Ya vimos el tema del depósito de capital social (que muchos neobancos no pueden hacer). Otro aspecto: la protección de depósitos. Los bancos tradicionales españoles están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (hasta 100.000 € por titular). En los neobancos, depende: algunos tienen licencia bancaria en otro país de la UE (por ejemplo, bunq tiene garantía holandesa equivalente, hasta 100k; Revolut Bank tiene garantía lituana hasta 100k). Otros, al ser entidades de dinero electrónico (como Wise o antes Qonto), no tienen garantía de depósitos, aunque mantienen los fondos segregados en bancos de primer nivel para seguridad. Para una microempresa que no va a tener sumas enormes en cuenta, esto quizás no sea crítico, pero es bueno saberlo.
En definitiva, un neobanco puede ahorrarte mucho tiempo y simplificar la gestión diaria (por ejemplo, evitando papeleos, permitiendo abrir la cuenta en minutos, dando notificaciones instantáneas de movimientos, etc.). Muchos emprendedores valoran enormemente poder hacer todo desde el móvil sin depender de horarios de sucursal. La estrategia ideal podría ser: usar un banco tradicional sin comisiones para lo obligatorio y respaldo, y en paralelo usar un neobanco para optimizar el día a día. Así obtienes “lo mejor de ambos mundos”. Desde luego, si tu proyecto es muy tecnológico o internacional, un neobanco será casi imprescindible; y si es más local/tradicional, quizás el banco clásico cubra todo. Tú conoces tu empresa: elige en función de qué servicios vas a utilizar realmente.
Domiciliación de impuestos y la relación con la AEAT: un punto crítico
Un aspecto muy importante en España al gestionar una cuenta de empresa es asegurarse de que podrás cumplir cómodamente con tus obligaciones fiscales y con la Seguridad Social. Las sociedades están obligadas a presentar y pagar regularmente impuestos (IVA trimestral, retenciones, Impuesto de Sociedades, etc.), así como a abonar cuotas de Seguridad Social de empleados o autónomos societarios. Para ello, Hacienda (AEAT) y la Tesorería de la Seguridad Social permiten domiciliar los pagos directamente en la cuenta bancaria de la empresa, o bien generar cargos cuando presentas las liquidaciones. ¿Dónde está el problema? En que no todas las entidades financieras son aceptadas por estos organismos para domiciliaciones o cargos directos.
La Agencia Tributaria trabaja con un listado de “entidades colaboradoras” en la recaudación de impuestos. Tradicionalmente, solo los bancos con licencia en España entraban en ese convenio. Si al pagar un modelo de impuestos pides cargar el importe en cuenta, el sistema solo acepta IBAN de bancos colaboradores. Si introduces un IBAN de un banco no adherido, recibirás un mensaje de “Entidad no colaboradora” y no podrás completar la domiciliación. Lo mismo aplica a la hora de indicar una cuenta para que Hacienda te abone una devolución de IVA, por ejemplo: debe ser de un banco reconocido.
¿Y quiénes son esos bancos colaboradores? Prácticamente todos los bancos tradicionales españoles lo son: BBVA, Santander, Sabadell, Bankinter, CaixaBank, ING España, Cajamar, Ibercaja, etc. En cambio, muchos neobancos no lo eran hasta hace poco. Por ejemplo, Revolut, N26, Wise, etc., no figuran en las listas (ya que operan con IBAN extranjeros o como EDE). Esto generaba una problemática seria para los emprendedores que optaban por cuentas fintech: cuando querían domiciliar su IVA trimestral, descubrían que no podían. La solución en esos casos era pagos alternativos, como generar un NRC (Número de Referencia Completo) pagando mediante tarjeta u otra cuenta en un banco colaborador, o domiciliando el impuesto en la cuenta de un tercero autorizado. Son parches incómodos que quitan agilidad y pueden llevar a errores o demoras.
La buena noticia es que esto está cambiando poco a poco. Como mencionamos, Qonto consiguió en 2024 ser la primera entidad de pago en entrar al sistema de Hacienda como colaboradora. Esto marcó un precedente: por fin un neobanco puede gestionar impuestos directamente. Seguramente otros fintech solicitarán unirse (es de esperar que, con el tiempo, Revolut, Wise u otros consigan convenios similares, dado el cambio normativo que lo permite desde 2024). Aún así, a día de hoy en 2025, no todos lo están, así que no podemos dar por hecho que nuestra cuenta online servirá para Hacienda.
Además, está el tema de la Seguridad Social: para domiciliar seguros sociales (TCs, ahora llamados RLC y RNT) o el pago de autónomos, también se exige banco colaborador. En este campo, hasta donde se conoce, todavía no se ha incorporado ninguna entidad fintech (incluso Correos, que quería lanzar su neobanco para ese público, está a la espera de cambios legales). Por lo tanto, si tu empresa va a tener empleados y tendrás que pagar mensualmente seguros sociales mediante domiciliación, asegúrate de contar con una cuenta en un banco tradicional o cooperativo autorizado.
¿Qué pasa si tu banco principal es un neobanco no reconocido? No es el fin del mundo: podrás seguir pagando impuestos, pero de forma menos directa. Hacienda permite, por ejemplo, el pago con tarjeta de crédito/débito de algunos impuestos a través de su web (hasta un límite, típicamente 3.000 € por operación en muchos casos). Podrías usar la tarjeta asociada a tu cuenta fintech para pagar el IVA, obteniendo a cambio un NRC de justificante. También podrías hacer una transferencia manual para pagar impuestos, aunque el proceso es más engorroso (y no todos los modelos se pueden pagar así sin NRC previo). En definitiva, podrías “sobrevivir” sin convenio, pero perderás la comodidad de automatizarlo. Lo mismo para cobros: si Hacienda tiene que ingresarte, te pedirá un IBAN válido; más vale tener uno disponible.
Consejo práctico: aunque seas fan de los neobancos, mantén al menos una cuenta en un banco tradicional colaborador para temas de impuestos y gestiones oficiales. Puede ser una simple cuenta sin comisiones donde prácticamente solo atiendas esos movimientos. De este modo, al presentar tus modelos tributarios pones ese IBAN y te olvidas de trabas. Por ejemplo, podrías usar la cuenta BBVA, Santander, etc. que mencionamos, solo para Hacienda/SegSocial, y operar el día a día con tu cuenta fintech favorita. Si todo va bien con la integración de fintechs en un futuro cercano, quizá esto deje de ser necesario, pero por ahora es una precaución inteligente.
En resumen, la relación con la AEAT es un factor clave al elegir banco para tu sociedad. Pregunta explícitamente si la entidad “tiene convenio con Hacienda para domiciliaciones”. La mayoría de bancos grandes: sí la tienen. La mayoría de neobancos puros: todavía no, excepto Qonto. Y recuerda, la Seguridad Social aún requiere cuenta bancaria tradicional en la práctica. Este tema es un perfecto ejemplo de cómo un detalle administrativo puede inclinar la balanza en tu decisión de qué banco usar para tu empresa.
Consejos finales para elegir la mejor opción
Para cerrar este análisis, resumamos algunos consejos prácticos al elegir banco para tu nueva sociedad limitada y gestionar su cuenta:
Prioriza cero comisiones, pero sin sacrificar lo esencial: Hoy en día no hay necesidad de pagar mantenimiento por una cuenta de empresa, así que busca opciones gratuitas. Pero asegúrate de que esa cuenta gratuita te permita hacer todo lo que necesitas (transferencias, tarjetas, domiciliar cargos oficiales, etc.). A veces es mejor pagar un pequeño coste en un aspecto si a cambio tienes un servicio clave. Por ejemplo, un neobanco podría cobrarte 10 € al mes, pero si te ahorra contratar un programa de contabilidad aparte, quizá lo compensa. Haz tu propio balance costo-beneficio.
Separar las finanzas empresariales de las personales: Suena obvio, pero vale la pena recalcarlo. Si eres un emprendedor que viene de ser autónomo, habrás oído que es bueno tener cuentas separadas. En una sociedad limitada es obligatorio por ley usar la cuenta de la sociedad para sus movimientos (no mezclar con el patrimonio personal). Así que abra la cuenta a nombre de la SL y utiliza esa exclusivamente para todo lo de la empresa: pagos a proveedores, cobros de clientes, impuestos, nóminas, etc. Tu antigua cuenta personal déjala para tus gastos propios y retirada de beneficios cuando corresponda. Esto facilita la contabilidad y además evita problemas legales (recuerda que la SL tiene responsabilidad separada).
Evalúa tus necesidades reales: Cada empresa es un mundo. ¿Vas a manejar principalmente pagos nacionales en euros? Casi cualquier cuenta pyme sin comisiones te servirá. ¿Vas a mover mucho dinero internacional? Entonces quizá necesites un complemento tipo Wise o Revolut para ahorrar en divisas. ¿Te agobia la idea de hacer trámites bancarios? Un neobanco te dará simplicidad. ¿Prefieres que alguien te conozca por tu nombre en la oficina bancaria? Entonces elige ese banco con sucursal cercana y un buen gestor, aunque su app no sea la más moderna. Haz una lista de imprescindibles (por ejemplo: “sin comisiones, IBAN ES, domiciliación de impuestos, TPV para cobros, posibilidad de crédito a futuro, etc.) y deseables (“app top, multidivisa, remuneración en cuenta, etc.”). Luego mira qué banco o combinación de bancos tacha más casillas de la lista.
No temas combinar entidades: Lo hemos mencionado varias veces, pero es importante: no estás casado con un solo banco. Una SL puede tener varias cuentas en diferentes bancos sin problema. De hecho, muchas lo hacen: una cuenta principal para operaciones corrientes, otra cuenta en otro banco para ahorros o para gestionar préstamos, etc. Como emprendedor pequeño, probablemente con una o dos cuentas te baste, pero considera que diversificar puede darte más ventajas. Por ejemplo, puedes tener tu cuenta en un banco tradicional (segura, para Hacienda, con opción de pedir un crédito en unos años si creces) y otra en un neobanco para controlar gastos con más detalle y sin fricciones. Mientras más control tengas tú sobre tus finanzas, mejor. Y recuerda, cambiar de banco más adelante no es tan complicado: si empiezas con uno y no te convence, siempre puedes migrar la operativa a otro que te ofrezca algo mejor. Los bancos compiten por tu negocio, así que el poder de elección es tuyo.
Atención al cliente y soporte: Al iniciar un negocio, surgirán dudas y situaciones nuevas (desde cómo obtener un certificado de cuenta para una subvención, hasta un cargo desconocido que necesites aclarar). En esos momentos se aprecia mucho tener un buen soporte. Fíjate en la reputación de atención al cliente de la entidad elegida. Los grandes bancos suelen asignarte un gestor de pymes; pregúntale todas tus dudas. Los neobancos tienen chats o líneas dedicadas: prueba cómo responden durante el proceso de alta, así sabrás qué tal funcionan. Un banco que atiende rápido y soluciona problemas vale oro cuando tienes mil tareas en tu empresa y no quieres perder tiempo persiguiendo a alguien por teléfono.
Seguridad y facilidad de uso: Asegúrate de que el banco ofrece banca online segura (certificados digitales, segundo factor, etc.) y que su plataforma es intuitiva. Vas a entrar probablemente cada semana a revisar movimientos, hacer pagos, descargar extractos para tu gestoría… Si la web/app es un suplicio, te generará estrés innecesario. En general los bancos grandes han modernizado mucho sus apps de empresas, y los fintech suelen tener UX excelente. De cualquier modo, tómate un rato para familiarizarte con la herramienta que te den y aprovechar sus funcionalidades (por ejemplo, muchas apps permiten etiquetar movimientos, establecer alertas, etc., cosas útiles para un buen control financiero).
Plan de futuro: Piensa a uno o dos años vista. Si todo va bien, tu empresa crecerá. ¿El banco elegido podrá crecer contigo? Por ejemplo, quizás ahora no necesitas crédito, pero en un año quieras un préstamo para un vehículo o maquinaria: ¿tu banco te lo dará? Si elegiste solo un neobanco puro, tendrías que buscar financiación externamente. Igual con temas como financiación de circulante, avales o comercio exterior. Si hay posibilidad de que requieras esos servicios, quizá conviene mantener relación con un banco que los brinde. Esto no significa pagar por ellos desde el día 1, pero sí tener la puerta abierta. Muchos emprendedores combinan: banco X para el día a día y banco Y al que acuden para solicitar un crédito cuando hace falta.
En conclusión, la elección del banco para una nueva sociedad limitada en España debe hacerse con una visión integral: coste, comodidad, cumplimiento legal y posibilidades futuras. Afortunadamente, el panorama actual ofrece excelentes opciones sin comisiones en bancos tradicionales, junto con innovadoras soluciones fintech que simplifican la gestión. Como emprendedor, puedes aprovechar ambas. Lo importante es que la banca sea un aliado y no un obstáculo en tu aventura empresarial. Con la cuenta adecuada, podrás centrarte en hacer crecer tu negocio, sabiendo que tus finanzas están bien gestionadas, seguras y al menor costo posible.
